jueves, 12 de junio de 2014

Lesn Combat. MALÉFICA2: Recordando el Combate

En el último post dejamos a Maléfica montada en un caballo dispuesta a hacer el papel de Príncipe para salvar a la princesa de la maldición que ella misma lanzó contra ella, y acompañada por el Cuervo, atraviesa el bosque de espinos de hierro que el Rey había construido para impedir su entrada, en un castillo donde todo el mundo está despierto excepto la princesa que se acaba de pinchar con la rueca.


En esa misma noche se resuelve todo. El beso del Príncipe no funciona pero si las lágrimas de la bruja, que son las que despiertan a la princesa unas horas después del pinchazo, un despertar muy oportuno para que ella encuentre las alas robadas y así la bruja pueda vencer en su lucha contra el rey, padre de la princesa, y celebrarlo todo al día siguiente, en el reino de la hadas, en donde de repente aparece el príncipe, que andaba por allí, despistado como siempre, sin saber que demonios está haciendo en este cuento.

Pero es tal la fuerza del original que aún machacado, mutilado, violado... sigue teniendo una fuerza metafórica impresionante, a pesar de que estamos plenamente de acuerdo con la crítica vertida en blog de cine "lo que 'Maléfica' hace, y creo que el titular lo expresa de forma explícita (sodomizar un clásico), es violentar al filme original y, de paso, el cuento en el que se basa… El resultado, una trama absurda que se desarrolla de forma absurda y se resuelve, exacto, de forma absurda."



La idea básica del cuento es que la princesa cae dormida en un profundo sueño semejante a la muerte y todo a su alrededor se queda dormido, esperando que la despierte el Príncipe. Recordemos el guión del Combate, que ya tiene unos cuantos años:

el sueño se apoderó de todo el castillo: 
el rey, la reina y toda la corte se quedaron dormidos,
y también, los caballos y los perros, las palomas y las moscas,
incluso el fuego que chisporroteaba en la chimenea
se calló y se durmió, igual que el viento y los árboles.

Un sueño que dura cien años (una forma de expresar un largo período que en la realidad mítica son mil años), aquí se despacha en unas horas, anulando por completo toda la carga dramática y simbólica que tienen el bosque de espinos que crece alrededor del castillo, la leyenda de la princesa durmiente a la que nadie puede acceder… hasta que aparece el Hijo del Rey, una vez que el Tiempo se ha cumplido.




Alrededor del castillo comenzó a crecer un gigantesco bosque de espinos,
hasta que lo cubrió por completo.
Por el país corrió la leyenda de Bella Durmiente, 
y de tiempo en tiempo llegaban hijos de reyes
que querían entrar en el castillo, 
pero todos murieron atrapados por las espinas,
que se convertían en manos que los sujetaban.


Pasaron cien años y ya nadie se acuerda del castillo abandonado, 
oculto entre las ramas del bosque.
Y entonces… se produjo la señal
Apareció el Príncipe del Reino Futuro, 
y oyó a un anciano hablar del castillo de la Bella Durmiente,
y de como todo el que intentó acercarse, tuvo un triste final,
pero desoyendo todos los consejos, desenvainó su espada 
y avanzó dispuesto a abrirse paso.


Entonces ocurrió algo maravilloso: las espinas se convertían en flores,
que se abrían para dejarle pasar,
mientras la niebla de la Oscuridad se disipaba.
Cruzó el palacio, donde todo estaba en silencio,
y llegó hasta la torre en la que dormía la princesa…




Hoy es la luna de junio 2014 y está plenamente vigente, mas que nunca, el efecto metafórico del cuento.


Como todos los juegos de magia, también este tiene un secreto.

Lo que no tiene truco es el mensaje del cuento:
como el Palacio de la Bella Durmiente, nuestro mundo está dormido
y vive en una pesadilla de la que solo,
con una magia… auténtica,
podremos despertar.


Aquí, en la Ciudad de los Dos Ríos, esperamos la proclamación de nuestro tercer alcalde, mientras el país se prepara para la coronación del príncipe. Pero este no es el que va a despertar el Alma Dormida. Este solo es parte del montaje que nos impide mirar hacia la Frontera.

Jueves 12 Junio 2014

martes, 10 de junio de 2014

Lesn Combate. MALÉFICA 1: Todo se olvida

Y en esto llegó el Hada Maléfica, proporcionándome una imagen espectacular de la Carta Clave, que hace el papel de la Reina de las Sombras en las Cartas Durmiente, la unidad principal del Combate, con guión basado en el cuento clásico de la Bella Durmiente.

Pero ahora no toca. La reunión de Hervor de pasado miércoles 4 de junio me recordó otra película, Estambul 65, cuyo título denota una antigüedad similar a la versión clásica del cuento en dibujos animados.

La policía registra un local y aparece una ficha de casino en el suelo, desvelando una oculta actividad ilegal, pero el mago rápidamente la coge entregándosela transformada en una flor al asombrado inspector.

Viendo las maravillas que hace MM con sus monedas, versiones personalizadas de los últimos tecnotruqueríos, y los guiones tan interesantes que elabora, me asombra el escaso interés mágico que despierta tanto esfuerzo, excepto, supongo, en el círculo restringido de iniciados en el que se mueven esas técnicas.

Una de las razones es que falla la situación inicial. Si las monedas son “dinero”, ¿por que no empezar pidiendo unas monedas de 2€ a los espectadores?, porque no nos engañemos, esas monedas americanas aquí no son dinero. El Mago, que soy yo, no las acepta en el cesto. Es como si hacemos el papel blanco que se transforma en un billete, y en lugar de 50 euros sacamos un billete coreano. 

Este es un buen ejemplo de como una visión truquera se carga toda posibilidad mágica, convirtiendo la cosa en algo intrigante y sorprendente pero prescindible y olvidable.

Hay muchos otros fallos estructurales en los juegos actuales con monedas que no voy a comentar porque este no es un artículo didáctico. Eso pasó a la historia.

El mago de la película citada hacía también unas exhibiciones de abanicos de fantasía excepcionales. Aquí si que una baraja no ordinaria tiene sentido, por los colores del diseño. Y tal vez a partir del impacto alucinatorio de una secuencia de abanicos, un impacto mucho mayor siempre que una secuencia de escamoteos, podíamos introducir al espectador en el mundo mágico.

Lo mismo respecto la concepción truquera del culebreo que se estila actualmente. Algunos ya se han dado cuenta que los contajes tipo E o H en los que se cuentan cartas repitiendo algunas no son compatibles con la concepción de las cartas culebreantes, como ya señalamos hace bastante tiempo. Así pues, parece que la vanguardia cartomágica distingue entre extensiones culebreantes “verdaderas o sinceras” y “falsas u ordinarias”.

Veamos, si coges cuatro cartas, haces una rotura central, y las dos cartas de cada mano las frotas una contra la otra diciendo mira que son cuatro cartas, 

1 así no demuestras nada porque podría haber dos cartas pegadas,
2 y además, desvelas que cuando no haces eso, sin duda es porque hay mas cartas,

y el espectador, que estará sospechando desde hace un buen rato que hay mas cartas, se ratificará en su sospecha.

De esta forma, te cargas la concepción estructural de Ascanio, sistematizada por Gabi Pareras, demuestras que desconoces el libro de las falsas dadas, una obra fundamental de la cartomagia, según el mismo Ascanio dijo, y por supuesto, no te has estudiado el Arte de las Cartas.

Así que no estás a la última. Estás muy por detrás de hace 40 años, cuando quedó claro que jamás deben hacerse ese tipo de ostentaciones, confesión implícita de que estas haciendo trucos y no magia, que es lo que queríamos hacer en los comienzos de la Escuela Mágica de Madrid, sabiendo que era mucho mas difícil que hacer trucos.

Porque trucos los hace cualquiera que los compre, pero para hacer magia hay que ser mago, o al menos, pretender serlo.

Y una forma es recuperar las ideas mágicas contenidas en los cuentos infantiles, que se basan en leyendas ancestrales, como astutamente hacen en Hollywood, y así, aunque machaquen la idea y la pongan del revés, juegan sobre seguro y tienen garantizado el éxito.


Y de paso ponen en valor el guión del Combate, de un nivel muy superior que elaborado por Linda Woolverton, por la sencilla razón de que respeta la idea original, interpretándola desde el rigor metafórico y no desde el disparate de rizarle el rizo a la versión clásica, que ya era una versión edulcorada del original, una leyenda realmente terrible con una carga de profundidad que la mentalidad zumbera de Hollywood es incapaz de asumir.

Hervor, Luna de Junio 2014