martes, 10 de junio de 2014

Lesn Combate. MALÉFICA 1: Todo se olvida

Y en esto llegó el Hada Maléfica, proporcionándome una imagen espectacular de la Carta Clave, que hace el papel de la Reina de las Sombras en las Cartas Durmiente, la unidad principal del Combate, con guión basado en el cuento clásico de la Bella Durmiente.

Pero ahora no toca. La reunión de Hervor de pasado miércoles 4 de junio me recordó otra película, Estambul 65, cuyo título denota una antigüedad similar a la versión clásica del cuento en dibujos animados.

La policía registra un local y aparece una ficha de casino en el suelo, desvelando una oculta actividad ilegal, pero el mago rápidamente la coge entregándosela transformada en una flor al asombrado inspector.

Viendo las maravillas que hace MM con sus monedas, versiones personalizadas de los últimos tecnotruqueríos, y los guiones tan interesantes que elabora, me asombra el escaso interés mágico que despierta tanto esfuerzo, excepto, supongo, en el círculo restringido de iniciados en el que se mueven esas técnicas.

Una de las razones es que falla la situación inicial. Si las monedas son “dinero”, ¿por que no empezar pidiendo unas monedas de 2€ a los espectadores?, porque no nos engañemos, esas monedas americanas aquí no son dinero. El Mago, que soy yo, no las acepta en el cesto. Es como si hacemos el papel blanco que se transforma en un billete, y en lugar de 50 euros sacamos un billete coreano. 

Este es un buen ejemplo de como una visión truquera se carga toda posibilidad mágica, convirtiendo la cosa en algo intrigante y sorprendente pero prescindible y olvidable.

Hay muchos otros fallos estructurales en los juegos actuales con monedas que no voy a comentar porque este no es un artículo didáctico. Eso pasó a la historia.

El mago de la película citada hacía también unas exhibiciones de abanicos de fantasía excepcionales. Aquí si que una baraja no ordinaria tiene sentido, por los colores del diseño. Y tal vez a partir del impacto alucinatorio de una secuencia de abanicos, un impacto mucho mayor siempre que una secuencia de escamoteos, podíamos introducir al espectador en el mundo mágico.

Lo mismo respecto la concepción truquera del culebreo que se estila actualmente. Algunos ya se han dado cuenta que los contajes tipo E o H en los que se cuentan cartas repitiendo algunas no son compatibles con la concepción de las cartas culebreantes, como ya señalamos hace bastante tiempo. Así pues, parece que la vanguardia cartomágica distingue entre extensiones culebreantes “verdaderas o sinceras” y “falsas u ordinarias”.

Veamos, si coges cuatro cartas, haces una rotura central, y las dos cartas de cada mano las frotas una contra la otra diciendo mira que son cuatro cartas, 

1 así no demuestras nada porque podría haber dos cartas pegadas,
2 y además, desvelas que cuando no haces eso, sin duda es porque hay mas cartas,

y el espectador, que estará sospechando desde hace un buen rato que hay mas cartas, se ratificará en su sospecha.

De esta forma, te cargas la concepción estructural de Ascanio, sistematizada por Gabi Pareras, demuestras que desconoces el libro de las falsas dadas, una obra fundamental de la cartomagia, según el mismo Ascanio dijo, y por supuesto, no te has estudiado el Arte de las Cartas.

Así que no estás a la última. Estás muy por detrás de hace 40 años, cuando quedó claro que jamás deben hacerse ese tipo de ostentaciones, confesión implícita de que estas haciendo trucos y no magia, que es lo que queríamos hacer en los comienzos de la Escuela Mágica de Madrid, sabiendo que era mucho mas difícil que hacer trucos.

Porque trucos los hace cualquiera que los compre, pero para hacer magia hay que ser mago, o al menos, pretender serlo.

Y una forma es recuperar las ideas mágicas contenidas en los cuentos infantiles, que se basan en leyendas ancestrales, como astutamente hacen en Hollywood, y así, aunque machaquen la idea y la pongan del revés, juegan sobre seguro y tienen garantizado el éxito.


Y de paso ponen en valor el guión del Combate, de un nivel muy superior que elaborado por Linda Woolverton, por la sencilla razón de que respeta la idea original, interpretándola desde el rigor metafórico y no desde el disparate de rizarle el rizo a la versión clásica, que ya era una versión edulcorada del original, una leyenda realmente terrible con una carga de profundidad que la mentalidad zumbera de Hollywood es incapaz de asumir.

Hervor, Luna de Junio 2014

2 comentarios:

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  2. Muy bueno! Totalmente de acuerdo.
    Me ha hecho ver fallos que to mismo cometo. Gracias.

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