sábado, 25 de abril de 2015

Rmf Presagios 1. NO SOMOS LOS BUENOS

Cada vez que parece que ya no se puede avanzar mas en la descomposición del régimen mundial, suceden cosas que dejan lo anterior pequeño al tiempo que la hipocresía crece hasta cotas inimaginables.

La última catástrofe en el Mediterráneo ha puesto encima de la mesa un número de muertos que hace llevarse las manos a la cabeza a las autoridades europeas responsables de la masacre porque tal vez piensen que para sus embrutecidos ciudadanos la cifra del horror puede resultar insoportable y ya no va a haber mendigos suficientes para lavar sus sucias conciencias.

Coincide esto con el Show Rato, un montaje orquestado desde las altas esferas del poder que controlan las instituciones a su antojo. ¿Por que de los 30 000 delincuentes amnistiados por el gobierno le tocó a este la china?. Pues por las mismas razones que de cuando en vez se coge un cargamento de droga. Para que el negocio prospere y la plebe se trague la carnaza podrida que se le da liquidando a un peón que ya estaba amortizado.

¿Demuestra esto que el sistema funciona?. Demuestra que los jueces están al servicio del gobierno, lo mismo que el gobierno está a lo que manden los poderes económicos: Si mandan algo que la Constitución prohíbe, esa constitución tan inamovible como un texto sagrado, imposible de cambiar, se cambia en menos de 24 horas para acatar las órdenes que se dan en contra de los ciudadanos. ¿O ya nos hemos olvidado de Rajoy y Zapatero haciendo ese truco de magia imposible?

Mientras la Gran Guerra (no la llamaremos la tercera porque esta es algo que aun no somos capaces de imaginar), crece y se extiende como una mancha de aceite, el Mar Mediterráneo, además de ser el basurero de Europa, se está convirtiendo en el cementerio de África, hasta que, “la acumulación de cadáveres les permita pasar a pie sobre las calaveras.” según la excelente metáfora de Xosé Luis Barreiro Rivas en el artículo de opinión de la Voz de Galicia “Por que no detenemos el drama de la Inmigración

¿Y por qué no lo detenemos?. Pues porque no somos los buenos, concluye en su artículo el Sr Barreiro Rivas: “en realidad somos los malos. Malos a rabiar, pero con los ojos vendados”.

Con los ojos vendados sería si votásemos así a los gobiernos que gestionan las políticas criminales que son la causa de la tragedia. Pero como votamos libremente somos libremente responsables del desastre. No hay disculpa.

No nos extrañemos luego de que algunos prefieran convertirse en bombas que ser alimento de los peces.  No nos extrañemos de que algunos se conviertan en muchos. No nos extrañemos de que la cárcel rodeada por esa frontera de la muerte en la que ya vivimos, se convierta en algo insoportable

Pero tranquilos. Las autoridades velarán para que en los puntos de distribución no falten las drogas para olvidar lo insoportable. Estaremos todos enfermos pero ahí estarán las farmacéuticas dispuestas a suavizarnos los síntomas en lo que se anuncia como el gran negocio de las próximas décadas.

Y así, drogados, enfermos y ciegos, un día saltará todo en pedazos y no nos enteraremos de que el mundo se ha acabado. Luego, algunos supervivientes despertarán en un campo de concentración, y esto en el mejor de los casos, porque puede que no superemos la prueba, esa que los científicos llaman el Gran Filtro.

Resulta que los científicos han calculado (he revisado los cálculos y parecen correctos) que por cada grano de arena en cada playa de la Tierra hay 10.000 estrellas ahí fuera, o sea, 7,5x10 exp 18. Y eso solo en el universo observable por la teoría de la Relatividad, que sin duda es una ínfima parte del total.
¿Todo ese derroche para que unos individuos se destruyan entre si en un rincón remoto de una galaxia perdida?

Puede que en alguna oficina cósmica del Centro Galáctico, el experimento llamado Raza Humana se tache de la lista, y un funcionario de grandes ojos le diga al colega:

otra civilización aspirante al nivel II que se autodestruye,
que resignado le responderá:

esperaremos un millón de años a ver si quedan tribus supervivientes para probar una nueva mutación menos agresiva, a ver si prospera.


Imaginemos ahora una población africana. Sus habitantes tienen que elegir entre servir como esclavos a los intereses de las multinacionales que les están robando los recursos, o rebelarse y pasar a la insurrección. En el primer caso serán un objetivo de los rebeldes y si se pasan a la insurrección su expectativa es que les caiga un bombazo mas pronto que tarde y se lleve por delante la aldea, por ser un nido de terroristas.

No es de extrañar que ante este dilema muchos prefieran suicidarse cruzando el Mediterráneo, en condiciones miserables, impuestas por la élite dominante que vive mas allá del Muro.

Sin duda ven en sus pantallas, porque clientes de tecnología basura son, las grandes juergas que los privilegiados se corren en los paraísos establecidos al efecto, como puede ser la isla de Ibiza, en esos reportajes que periódicamente se emiten para promocionar el turismo de la droga y el sexo. Imaginan así que allí a donde quieren llegar, la gente vive en una fiesta permanente, lejos de la guerra y la miseria.

Y nada mas lejos de la realidad. Aquí se encontrarán una miseria diferente, pero una miseria mas profunda. Se encontrarán con una población espiritualmente muerta, enferma y sin ninguna expectativa, ni siquiera la de cruzar un mar peligroso para llegar a un hipotético paraíso.

¿Y que es lo que se les ocurre a nuestros criminales dirigentes? (criminales es un término bien empleado porque todas estas muertes son el resultado de sus políticas). Pues lo único que se les ocurre es atacar a las “mafias” que organizan los viajes, es decir a las consecuencias y para nada atajar las causas, para que así todo siga igual, como las Grandes Corporaciones exigen, porque interesa que sus adormecidos ciudadanos se crean que viven en el mejor mundo posible, por el que otros se matan por llegar,  y así no se den cuenta que están en la cárcel mas espantosa que ha creado la humanidad en toda su existencia.



Atacar las consecuencias es solo promocionar las causas y lo único que va a ocurrir es que el problema se incrementará, el salto sea mas costoso y mas peligroso, y que halla mas muertes. Pero el caso es montar nuevas guerras, que ese es el negocio económicamente rentable. Cuantas mas guerras mas progreso, mas prosperidad y mas nivel de vida.
Y con esta ecuación vamos exponencialmente a la ruina, al desastre y sin duda a la extinción, democráticamente y con el beneplácito de todos.
Como debe ser.

Sáb 25 abr 2015

1 comentario:

  1. Este ha sido uno de tus post mas descarnados,,,,,,,,,,,,,,por desgracia no te falta razon.......y a una se le encoge el alma a la minima expresion.

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