lunes, 21 de septiembre de 2015

Rmf Señales 8: Y una gran señal apareció en el cielo…

una mujer vestida de Sol con la Luna debajo de sus pies y sobre su cabeza una corona de 12 estrellas. Apocalipsis XII-1

Transliteración metafórica



Desde hace tiempo circula por las redes la fecha del 23 de septiembre de 2015 como el día señalado para que se produzca un hecho que cambiará la historia de la Humanidad, una gran catástrofe que algunos asocian con la aproximación orbital del planeta Nibiru y otros con la cumbre en la ONU del Papa Francisco y Obama en la que se instaurará el nuevo orden mundial que se anuncia en el billete de dólar.

Yo creo que no va a suceder nada relevante en esa fecha concreta porque la gran señal ya se ha producido, el nuevo orden ya está instalado en el mundo, y en consecuencia, la fecha fatídica del 23 de septiembre solo es un señuelo para desviar la atención de la verdadera realidad, tal con la neurociencia nos enseña.



Antes de la foto desencadenante del Niño de la Playa hubo muchas otras igual de inaceptables. Ya hace años que la tragedia del Mediterráneo se cobra su tributo de muertos. La foto de portada del País, sábado 8 de agosto de 2015, con cientos de personas ahogándose, entre las que habría muchos niños, era ya insoportable. Pero es el resultado del crecimiento de las vallas en altura y crueldad y de recibir a tiros a los inmigrantes, una política que se ha practicado en España, por un gobierno al que la gente de bien no debería votar jamás, si es que lo es realmente.

Pero la foto del Niño de la Playa destapó las máscaras, desveló la hipocresía y por un momento, parecía que ya no se podía maquillar mas la lepra que corroe el rostro del Régimen. Los ciudadanos protestaron indignados y su clamor se elevó hacia las alturas. Pero solo duró un instante.

Se reunieron los poderosos al ver que el rebaño estaba alterado y vieron que no era bueno para su negocio. Entonces tomaron una decisión: para que esto no ocurra hay que cargárselos in situ y así ya no pueden venir a llenar de cadáveres nuestras costas, no sea que nos espanten el turismo.

Así hicieron un pacto para incrementar los bombardeos sobre Siria, esas hienas que no les importa la muerte y la destrucción sino el petróleo que hay bajo los escombros. Y así, los titulares de la prensa, por orden de la Superioridad, cambiaron:

Los lacayos españoles fueron a los que mas les tocó pringarse. Hay que explicarle a los ciudadanos las ventajas de la guerra, dijo el presidente. Hay que negociar con el Tirano, dijo el ministro de la cosa. Puede haber terroristas infiltrados, insinuó otro ministro con maledicencia al salir de su misa diaria… infamias para corromper el cerebro de los ciudadanos.

Y siguieron llegando los cadáveres de los niños muertos, ahogados como Aylan, de los bebes muertos, que no llegaron a la edad de Aylan, del la Niña Desconocida de cinco años que se ahogó como Aylan, envileciendo el mar en el que nació la cultura que ahora se derrumba. Todos son Aylan bajo la corona de estrellas de la Unión podrida.

Es la señal del fin de una civilización que ha perdido todos sus principios y es mas pobre y mas miserable que todos los inmigrantes juntos que llaman a sus puertas.




Pero si cogemos un poco de distancia, ¿a quién le importa lo que pueda pasar en ese pequeño rincón del universo?.

Según parece, por la fotos de la NASA, hay extrañas estructuras en la Luna.
Quizás uno de estos días, la Luna ya no esté ahí.
Porque ya no quedará nadie para verla.

Santiago, lunes 21 de septiembre 2015

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